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La agroecología, un nuevo paradigma de producción y una nueva forma de investigación

Un artículo analiza la investigación agroecológica, sus potencialidades y desafíos

El artículo “Potencialidades, desafíos y limitaciones de la investigación agroecológica como un nuevo paradigma en las ciencias agrarias”, publicado en el Dossier de Agroecología por Santiago J. Sarandón,  analiza cómo se debe investigar sobre la agroecología.

El objetivo de este artículo es demostrar la relación entre los problemas de la agricultura y el modelo de ciencia aplicado  y analizar las potencialidades, los desafíos y limitaciones que presenta una investigación con enfoque agroecológico en el logro de agroecosistemas sostenibles.

En la investigación científica existen dos enfoques: por un lado, uno predominante simplista, reduccionista y cortoplacista y, por otro lado, un paradigma emergente que valora lo sistémico, holístico, lo interdisciplinario y donde la preocupación por las futuras generaciones y la incertidumbre son rasgos distintivos.

La investigación desarrollada en las ciencias agrarias basada en el primer enfoque ha dado como resultado este modelo de agricultura altamente productivo, insostenible y no accesible a todos los agricultores. Este escenario obliga a crear un modelo que tenga en cuenta los costes ambientales y sociales y genere una agricultura que sea aplicable por el mayor número de agricultores. Este nuevo paradigma tiene tres componentes: la sostenibilidad, la complejidad y la incertidumbre. 

La agroecología surge como paradigma que intenta superar estos problemas y se consolida como enfoque científico. No es solo objeto de estudio sino que también es el modo de hacer investigación. Tiene ciertas características que lo hacen adecuado: valora y promueve el pensamiento complejo, propone objetivos a largo plazo, tiene un abordaje holístico y sistémico, admite que existen varios modos de hacer agricultura (múltiples objetivos, múltiples realidades), entiende el uso múltiple del territorio, considera que lo local es importante, valora la inclusión del enfoque de género, valora el conocimiento científico y de otro tipo, reconoce la necesidad de un abordaje interdisciplinario, considera a la ética como un valor trascendente en la ciencia, acepta la incertidumbre como realidad y trata de manejarla y reconoce el derecho de los afectados a participar de la toma de decisiones. Este cambio de paradigma no resulta sencillo ya que los investigadores, las universidades que los forman y las instituciones de investigación aún se encuentran bajo un claro dominio del paradigma de la simplicidad.

Este artículo reflexiona sobre los desafíos que se presentan y la necesidad de debatir sobre los temas a investigar, el perfil y formación de los investigadores, cómo investigar, las características de las instituciones y si sirven las metodologías diseñadas y utilizadas comúnmente por la investigación en este caso.

Uno de los aspectos limitantes para la investigación agroecológica es que hay pocos investigadores formados en este paradigma, con las herramientas conceptuales y metodológicas adecuadas. Esto es consecuencia de un modelo de enseñanza universitaria occidental, donde el enfoque de la agroecología es una singularidad y donde predomina el paradigma de la simplicidad.

Las universidades tienen un rol fundamental en formar personas científicas que puedan cumplir con estos objetivos.  Esto implica un nuevo paradigma, una nueva concepción de la relación del ser humano con la naturaleza, un nuevo modo de entender y de investigar. La introducción de la dimensión ambiental y sociocultural en el sistema educativo exige un nuevo modelo docente.

Y aunque ha habido avances aún quedan aspectos que limitan la formación de investigadores y dificultan la investigación con enfoque agroecológico, como, por ejemplo, el rechazo a la existencia de conocimientos propios del campesinado y de los agricultores.

La estructura basada en disciplinas (cátedras, departamentos, asignaturas) y no por ejes de problemas, imposibilita abordar la complejidad socioambiental.

A pesar de las limitaciones, el artículo recuerda que la situación que vivimos es una excelente oportunidad para introducir el debate sobre estos temas en el seno de las instituciones de ciencia.